viernes, 20 de noviembre de 2015

Tagged!


https://www.facebook.com/974594379245682/photos/a.974620912576362.1073741828.974594379245682/974628815908905/?type=3

Viste tu Interior

En Éxodo 38 conocemos con precisión cuánto fue utilizado en el tabernáculo que Dios ordenó construir a Moisés. Literalmente se invirtió una tonelada de oro, casi cuatro de plata y tres de bronce.  Al costo actual esta obra plantada en el desierto, sobrepasaría los USD40 millones, en ofrendas voluntarias. Fue configurado como una amplia carpa cuyo exterior estaba cercado de anchas y altísimas cortinas de lino torcido, sin atractivo aparente, mientras sus santuarios, el  “Lugar Santo” y “Lugar Santísimo” estaban extraordinariamente trabajados en oro, plata y bronce con diseños celestiales. Tipo de Jesucristo, este santuario revela a Dios revestido de hombre, sin atractivo externo, mostrando así que la apariencia es el acento que jamás podrá vestir nuestro vacío y que sólo Dios es nuestro mayor tesoro.

jueves, 19 de noviembre de 2015

¡Deben conocerle!

La confianza de algunos suele llegar a límites sorprendentes, mientras otros dudan sin titubeos, pues sólo quienes tienen un alto conocimiento de su fuente, se atreven a realizar lo extremo. El Señor recalcó en Oseas 4:6: “Mi pueblo perece por falta de conocimiento”; tal vez debió decir: perece porque le falta santidad o porque pecó contra mí, pero habló abiertamente de la ignorancia de quienes deberían ser sus mejores conocedores. Hoy contemplamos asombrados que, quienes deben emular su carácter están a años luz de comprender sus normas, conceptos y voluntad. ¿Qué hace falta entonces? Esa confianza basada en una relación extraordinaria, como la tuvo David, quien fue a la batalla “sin espada”, pero con el conocimiento y seguridad de aquel que estaba comprometido con su victoria. 

Tagged!


https://www.facebook.com/974594379245682/photos/a.974620912576362.1073741828.974594379245682/974623385909448/?type=3

miércoles, 18 de noviembre de 2015

¡​Promesas de vida​!

Un buen amigo afirmaba que el tiempo es oro, y enseguida repliqué, no, el tiempo es vida pues el oro perdido se repone, la vida no. Las promesas de Dios toman tiempo porque son una inversión para bendecir nuestras vidas. Un hongo tarda unos seis días en crecer, mientras que un roble se desarrolla en aproximadamente doscientos años. La obra de Dios excede al crono humano y aunque tengamos elevadas expectativas, sus promesas son tan perfectas como jugosas para desbordar la copa de nuestros anhelos. No obstante seamos entendidos de modo que no saboreemos un cóctel de decepciones mientras se prepara el divino banquete, cuando Dios trabaja, lo temporal le queda exquisito pero lo eterno es su especialidad y si lo bueno toma tiempo, lo mejor demorará un poco más. 

¡​Promesas de vida​!

Un buen amigo afirmaba que el tiempo es oro, y enseguida repliqué, no, el tiempo es vida pues el oro perdido se repone, la vida no. Las promesas de Dios toman tiempo porque son una inversión para bendecir nuestras vidas. Un hongo tarda unos seis días en crecer, mientras que un roble se desarrolla en aproximadamente doscientos años. La obra de Dios excede al crono humano y aunque tengamos elevadas expectativas, sus promesas son tan perfectas como jugosas para desbordar la copa de nuestros anhelos. No obstante seamos entendidos de modo que no saboreemos un cóctel de decepciones mientras se prepara el divino banquete, cuando Dios trabaja, lo temporal le queda exquisito pero lo eterno es su especialidad y si lo bueno toma tiempo, lo mejor demorará un poco más. 

martes, 17 de noviembre de 2015

¡Considérate Invitado!

Jesús usa de precisión extraordinaria para llevarnos a un nivel mayor de confianza paterna cuando explica en Mateo 10:30 que aun los cabellos de nuestra cabeza están contados “todos”. Su definición de cuidado paterno es una invitación clara a dejar las preocupaciones en manos de quien definitivamente tiene el control de las situaciones, los tiempos, los recursos y obviamente de las almas. Preocupación no es definición, es causa de distracciones e indecisiones, y el valle de la indecisión es el lobby de la depresión. La distracción sin corrección nos empuja a la destrucción.  La preocupación como otras prisiones, nos encadenan a la conformidad estéril; Mas la fe a la reacción que fecunda la oración y atrapa la solución. Ora, quien de Dios espera, no desespera.