Un hombre sabio y piadoso clamó al cielo por una respuesta. Señor, por favor, háblanos específicamente. Aquel hombre encabezaba a un grupo misionero que oraba por la paz, la igualdad, la desintegración de las fronteras, etc. La pregunta que le hacían a Dios era: ¿Cuál es la clave, Señor, para que el mundo viva en armonía? De modo que podamos servirte haciendo algo al respecto. Entonces, los cielos se estremecieron y Dios les dijo: “Comodidad”… Mientras se miraban desconcertados, clamaron nuevamente… Señor, explícate, no entendemos. ¿Cómo que “comodidad”, Señor? Y enseguida la voz les repite lo dicho: Como di, dad. Es decir, así como yo les di a ustedes, dad esperanza, dad amistad, dad solidaridad, dad amor, dad misericordia, dando es como recibirán. Ustedes son la respuesta.
Son para ti, la que dice que nunca estoy, pues si me voy es porque te quedas con Dios...
domingo, 12 de octubre de 2014
domingo, 13 de julio de 2014
¡La Respuesta!
No reduzcas el amor a sentimientos cambiantes que no pueden sostener relaciones con fundamentos inmaduros y tambaleantes, nexos que se convierten en yugos forzosos, tanto conflictivos como tóxicos con desenlaces desequilibrantes. Tampoco lo reduzcas a pasiones desbordantes que como la espuma desaparecerán a la vista de todos como si nunca hubiesen sido. El amor que no permanece no es amor. El amor es la respuesta que sostiene a las almas cansadas de luchar, el tónico al espíritu apagado y ofendido, el fruto que comerán quienes durante una vida de compromiso y entrega mantuvieron firmes sus raíces en la tierra del sacrificio y fueron regados con las lluvias de la bondad divina. El amor fructifica. Los frutos del amor en tiempos difíciles hacen olvidar la amargura de los procesos ácidos.
viernes, 25 de octubre de 2013
¡La respuesta!
Dios precisa de personas con coraje y cierta ambición para depositar en ellas sus designios, planes no convencionales, creados por la mente maestra del universo y con la sensibilidad del más santo y noble de los corazones. Sus pensamientos son altos como sus caminos, pero no todo mortal tiene la osadía de estampar sus huellas junto a las Suyas.
No en vano Nuestro Señor Jesús dijo: Oren por obreros, que la mies es mucha y los obreros pocos. Tú quizás tengas razón al pensar que no acumulas méritos suficientes para recibir la gracia de Dios, pero eres lo suficientemente importante para que tu decisión determine un cambio de vida a tu favor en trayectoria hacia el éxito. No se trata de tu condición sino de tu disposición. ¡Eres la respuesta!