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martes, 23 de julio de 2013

EL GRAN ADMINISTRADOR (parte 1)

Para algunos es casi imposible relacionar a Jesús con cualquier otra profesión diferente a la de un gran líder religioso. Pero si damos un ligero vistazo a algunos de los requisitos, cualidades o destrezas que las empresas de hoy en día buscan al momento de contratar a un gerente podemos observar los siguientes:

  • Liderazgo
  • Valores morales
  • Decisión
  • Saber delegar
  • Comunicación
  • Comprensión
  • Dignidad
  • Responsabilidad

Estas son solo algunas, dependiendo del tipo de empresa sus intereses se priorizan en unas y varían en otras; pero al solo dar pequeño vistazo, es fácil detectar que Jesús poseía todas y muchas más. Seria contratado inmediatamente.

Profundizando dentro de la biblia podemos encontrar conceptos de los que podemos basarnos para demostrar que el tema de la administración ya se trataba en aquel entonces, En la Biblia, se usa la palabra hebrea pequddah' en 1Crónicas 26:30 para referirse al término administración o administración de los recursos. Algo de admirar que solo confirma, porque a la biblia se le llama el libro de los libros.

Según la enciclopedia de expresiones Bíblicas "Perspicacia en cuanto a las Escrituras", la raíz de este término proviene de una expresión que significa "dar atención a".  Asimismo, enRuth 1:6, se usa esa misma palabra para referirse a la supervisión, con la acepción:"al cuidado de". Otras referencias sobre el uso del concepto "gerencia" en la Biblia, pueden encontrarse en los siguientes textos: 2 Crónicas 24:11; Números 3:32 y 2 Reyes 11:18. En todos los casos, la aplicación se relaciona con administrar recursos, supervisar, dar atención a una asignación o estar al cuidado de algo.

Sin darle más vueltas al asunto la biblia menciona ciertos requisitos para puestos de supervisión, o gerentes, más bien mencionados casi siempre como “los ancianos” o episcopos:

  • Madurez de carácter
  • Libre de acusación
  • No un borracho pendenciero
  • No ser ávido de ganancia falta de honradez
  • De juicio sano
  • Capacitado para enseñar
  • Que pueda exhortar y censurar
  • No ser un golpeador
  • No ser terco, sino razonable
  • No ser belicoso ni propenso a la ira
  • Probado en cuanto a aptitud
  • (1 Timoteo 3:1-7 Tito 1:5-9)

Me sorprende que muchos de estos requisitos sean casi los mismos que mencionamos anteriormente, al referirnos a las cualidades que buscan las empresas de hoy en sus gerentes, no les parece.

Las mismas escrituras son la prueba fehaciente, la mismísima hoja de vida de Jesús está plasmada allí, y nos habla del tiempo de preparación que él se tomo para desarrollar y preparar un plan estratégico, para cumplir a cabalidad con cada uno de los aspectos del Plan Divino.

“No piensen que yo he venido a destruir la ley o a los profetas; porque no he venido a destruir sino a cumplir… Ni una jota ni una tilde pasará cuando todo se haya cumplido” Mateo 5:17-18.

Jesús tomo muy en serio su preparación, no creo que algún profesional de la actualidad se tomaría 33 años para emprender su empresa. Al igual que en la actualidad Jesús tuvo que lidiar con muchos temas que un gerente enfrentan el día de hoy, como el tema de la credibilidad, difamación, rivalidad, y la competencia que no es nada nuevo, y pues aunque algunos no lo crean, Jesús tenía mucha competencia que contrarrestar. Y no solo tenía que lidiar con esto sino también con múltiples religiones, como el culto imperial hacia el cesar, y múltiples deidades, además de magos, adivinos, brujos y cultos.

“Guárdense de los falsos profetas que vienen a ustedes en ropa de oveja… Mateo 7:15.

Su éxito no puede simplemente basarse en que él era el hijo de Dios, ya que parte de su estrategia fue convertirse en hombre y vivir como tal, el haber tenido la perspicacia de reunir a el equipo de trabajo adecuado, capacitarlo y delegar las responsabilidades a cada uno, y supervisar, además de ser un líder inspirador para su equipo y sus seguidores,  son actividades de una gran administrador.

Y su éxito radica en que con su estrategia elimino a la totalidad de su competencia, y el simple hecho de haber trascendido durante siglos con millones de seguidores a nivel mundial hace de Jesús mi modelo de administrador a seguir, en todos los aspectos de mi vida.

Ponerse en los zapatos de otro


Es muy común encontrar a personas comprando billetes de lotería, justificando que sería mucho más fácil para ellos llevar la vida si tuvieran lo que otros tienen, tomado esto de manera superficial, sin preocuparse por los medios ni las responsabilidades y problemas que conlleva ser una persona adinerada en nuestro país con los altos niveles de violencia que existen actualmente.

Mucho de lo que deseamos traen consigo un precio que no todos desean pagar, como la pérdida de algo que ya tenemos, por ejemplo la paz y tranquilidad.

El simple deseo de querer cambiar la suerte, se toma de manera sencilla, si solo miramos todo desde un punto de vista lejano, sin querer realmente involucrarnos o querer ver más allá.

El primer paso para cambiar nuestra vida puede radicar en el deseo de sentirnos en los zapatos de otros, pero no solo en aquellos que admiramos, o en las cosas de otros que queremos para nosotros.  El ponerse en los zapatos de otros es experimentar en carne propia lo que otro vive, es tratar de escribir para nosotros mismos una historia que no es la nuestra, donde las condiciones de vida podrían ser distintas; es como estar en otro país, en otro mundo donde tarde o temprano sentirás el deseo de regresar, ya que no perteneces ahí.

El estar en los zapatos de otro nos ayuda a aprender a vivir, pues sentimos lo que otros sienten, sus vacios, temores, gozos y dolores, es sentir en carne propia las heridas y maltratos que ocasionamos, muchas veces sin querer, es por eso injusto juzgar o criticar sin saber sinceramente lo que hay dentro de cada quien.

Por eso mismo es necesario antes de comentar, criticar, señalar o juzgar; ponerse un instante en los zapatos ajenos, para comprender lo que sienten, viven y piensan, sin pretender que lo sabemos así porque sí.  Este noble ejercicio, nos ayuda a vivir en solidaridad, pues sus beneficios son valores únicos, que nos diferencian como seres humanos, la tolerancia, comprensión, fraternidad, nos ayudan a evitar hacer a los demás, lo que no queremos que nos hagan a nosotros.  El ponerse en los zapatos de otro fortalece los lazos de amistad, compañerismo, y mejora las relaciones laborales tanto como las familiares, debido a que renace la confianza, base fundamental de cualquier tipo de relación, y así, nos valoramos unos a otros para alcanzar la verdadera paz y felicidad.

El filósofo y escritor francés Edgar Morín (1921), el “padre del pensamiento complejo”, presentó en Cartagena, en el VII Encuentro Iberoamericano de Estrategias de Comunicación, sus teorías sobre el hombre relacional, que podrían resumirse en una frase: “es ponerse en los zapatos de los otros”.