Muchas mentiras nacen de no querer reconocer ante los demás, lo que en verdad somos, no querer aceptar que todo tiene su tiempo y que no somos máquinas. Los hombres de hoy le rinden culto al éxito. Se le hace culto al crecimiento, se hace de todo para adulterar el resultado y hacer parecer inacabable la fama, el dinero, la juventud... Esconden la realidad y adulteran la verdad. Así irrespetan la dignidad humana y la disposición divina.
Quizás tú no puedes cambiar al mundo, pero puedes impedir que el mundo te cambie a ti. Vivir tu vida correctamente es triunfar sobre la mediocridad enmascarada. No importa si usan algo legítimo para alcanzar lo ilegítimo, no convencerán al Creador. ¡No cedas, no rindas culto a lo oculto!
Son para ti, la que dice que nunca estoy, pues si me voy es porque te quedas con Dios...
lunes, 7 de diciembre de 2015
¡Ilegítimo!
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